Para establecer esa comunicación a través de los ojos no necesitamos estar al lado del objeto de nuestro interés para poder tocarlo. Nuestros ojos estarán focalizados y centrarán nuestra atención en el objeto por lejano que esté, y respecto a la técnica posiblemente usaremos un teleobjetivo. Esa concentración en el objeto tiene como motivación básica la empatía que sentimos hacia él.
La empatía es un estado mental y emocional en el que uno mismo se identifica con el estado de ánimo de otra persona o ser para conocerlo mejor. Aquí la palabra clave es la identificación. Cuando nos identificamos con un álamo mecido por el viento, “sentimos” lo mismo que él. No es un acto de nuestra imaginación sino que es un sentimiento de unión con el objeto. Para poder hacerlo hemos de dejar de pensar en nosotros, de ser tan egocéntricos como somos normalmente. Hemos de salir de nuestro pequeño yo y contactar emocionalmente con el árbol. Así “sentiremos” lo que es tener raíces, tronco y hojas y notar cómo las mueve el viento. Esa es la mejor manera de conocer al árbol, no teniendo mucha información sobre los tipos de árboles, a qué especie pertenece, etc…
Este estado de empatía no puede lograrse con el esfuerzo de nuestra voluntad porque eso es producto de nuestro pequeño yo y para acceder a él hemos de apartarlo. Sin buscarlo, algo atrapa nuestra atención sin que podamos evitarlo. Es nuestra intuición, el aspecto no racional de nuestra mente el que está en juego. Es como un rayo y se corresponde con un aspecto de fuego. Chogyam Trungpa lo describe como una llamarada súbita de intuición.

El equivalente
Stieglitz fue el primero que utilizó este término para ponerle un título a una serie de fotografías de nubes. Pretendía conseguir con la fotografía lo que es más propio de la música, que es conectarnos con estados emocionales sin la intervención de nuestra mente racional. Para ello escogió un tema del mundo natural que estuviera cercano a la abstracción por su alejamiento de la materia. Además esta elección quedaría potenciada porque las fotografías eran en blanco y negro que es otra abstracción. Pensad que, en esos momentos, estaba exponiendo en la galería 291 que dirigía a los principales artistas de las vanguardias europeas de las primeras décadas del s. XX. Su visión poética le llevó a la idea de plantear que sus fotografías “equivalían” a sus estados emocionales. Un poeta usa las palabras y las relaciones entre ellas como símbolos de sus vivencias internas a la hora de componer un poema. Puede usar un fotógrafo los elementos que componen una imagen y la imagen en su totalidad de la misma manera?. Puede ser una fotografía un poema visual?.
Esta fue la herencia que recibió Minor White y que llevó mucho más lejos. El clasificaba las fotografías en tres grupos: objetiva, subjetiva y equivalente. Esta división es más didáctica que real ya que es muy difícil precisar dónde acaba una y comienza la siguiente. Llamaba fotografía objetiva a aquellas imágenes en las que su valor reside en ser un registro de la realidad. La implicación personal del fotógrafo se reduce al mínimo ya que adopta una posición de neutralidad tanto desde el punto de vista como desde la técnica. Esta línea fue seguida por el documentalismo cuya figura más importante fue Walter Evans. En el otro extremo está la fotografía subjetiva en la que el fotógrafo pretende dejar claramente su huella sobre la imagen. Usa todo tipo de efectos tanto adoptando puntos de vista extraños como aplicando técnicas en la toma y en el laboratorio no “realistas”. La fotografía equivalente une estas dos polaridades ya que registra el mundo natural sin distorsiones y utiliza sus elementos para la expresión personal del fotógrafo como el poeta usa palabras que describen realidades para ir más allá de ellas y sugerir algo que no está directamente expresado.
Cual es la diferencia entre una fotografía objetiva y un equivalente?. Todo equivalente es una fotografía objetiva pero pocas fotografías objetivas funcionan como equivalentes. Igual que podemos decir que todo símbolo es una forma pero muy pocas formas son símbolos. Para poder captar un equivalente hemos de saber ver debajo de las formas superficiales ya que está escondido bajo ellas. Todo esto nos puede parecer muy extraño pero no es más que adoptar un punto de vista mental diferente. Igual que en una poesía que literalmente nos hable de “una blanca paloma”, el mensaje superficial nos describe a un animal que vuela pero, si la leemos como una metáfora, podemos ver que se refiere a su amada. Igual sucede con las formas visuales.
en que son onduladas, una cuerda con una serpiente nos asustamos porque sabemos que la serpiente puede ser venenosa y puede mordernos. La forma ondulada es una manifestación de su esencia posiblemente venenosa. Cuando vemos la forma de la manita de un niño pequeño nos produce ternura porque la esencia de un bebé es amorosa y vulnerable.
El significado de lo que es un equivalente queda muy bien reflejado en esta frase de Minor White: “La esencia del trabajo de la fotografía creativa es invocar lo invisible con lo visible”. Dicho de otra manera: una fotografía de algo puede ser una metáfora de otra cosa que no es visible. Este proceso le da la posibilidad de que una fotografía se convierta en arte.
Luis Ochandorena