Bases de la terapia gestalt

La terapia gestalt nos quiere transmitir una forma de enfrentar la vida, una filosofía existencial que busca eliminar el sufrimiento. Esta filosofía no quiere solo entender el funcionamiento de la persona de forma mental, sino que potencia la experiencia de la totalidad del ser humano. Estas son las bases en las que se sustenta la terapia gestalt.

Aquí y ahora

En la terapia gestalt se hace hincapié en vivir en el presente, no en los recuerdos apolillados del pasado ni en las fantasias de un futuro incierto. Por eso es la terapia del aquí y ahora.

Los tres centros

En la terapia gestalt no trabajamos solo con los pensamientos sino que observamos también las emociones y las sensaciones que influyen, en muchos casos con más fuerza, en nuestro estado. Así la totalidad de la persona está compuesta por el centro mental, el emocional y el corporal. El equilibrio de los tres centros nos ayuda a estar presentes en nuestro aquí y ahora no dejando que ninguno de ellos domine a los demás.

Contacto-retirada

Tan importante es contactar de verdad entre dos o más seres humanos como saber retirarse cada uno a su individualidad.
La salud está mas cerca del equilibrio entre lo de dentro y lo de fuera que de grandes experiencias relacionales que se viven polar y alternativamente con momentos de dolorosa soledad. Hay un lugar y un momento para cada cosa.

Mecanismos de defensa

Todos tenemos maneras de proteger nuestro ego aunque esta protección acabe haciéndonos daño. Es bueno conocerlas y aceptarlas para no ser esclavos de una manera de funcionar robótica que reacciona siempre de la misma manera sin dar opción a una forma de pensar, de sentir y de actuar diferente.

Polaridades

Nuestra psique funciona en polos opuestos, cuando nos identificamos con un lado negamos el contrario y, como el movimiento de un péndulo, aparecerá cuando menos lo esperamos. Si creo que soy “trabajador” no aceptaré ver mi lado “perezoso”.

Darse cuenta de todas estas formas de funcionamiento es un trabajo lento y profundo en el que nos podemos hacer muchas trampas y para ello es necesario que el terapeuta, que ha pasado antes por ello, nos ayude a verlo.
El terapeuta frustra las expectativas neuróticas del cliente y ayuda a que el cliente se apoye cada vez mas en si mismo, sin juzgar las decisiones que tome.